
La ropa de invierno se caracteriza porque protege del frío al mismo tiempo que se seca pronto y no mantiene
Para protegerse de la lluvia, por ejemplo, se recomienda utilizar como segunda o tercera capa un rompevientos liviano, con capucha, que no deje pasar el agua y que tenga una ventilación adecuada. Como primera capa se puede utilizar una camiseta tipo “dry-fit” para mantenerse seco (manga corta o manga larga, dependiendo si la persona es muy friolenta o si la temperatura está muy baja). Si la temperatura está muy baja se puede utilizar una segunda capa encima de la camiseta; se recomienda una chompa térmica que mantenga caliente al cuerpo.
Las licras largas también se recomiendan pues previenen los calambres al hacer trabajo de pista – repeticiones – donde el desempeño del deportista se puede ver comprometido si la temperatura está muy baja y el cuerpo no se calienta lo suficientemente rápido, aún después del calentamiento inicial y los ejercicios de estiramiento. Las licras pueden ser enteras, capris, o ¾.
Cuando la temperatura está bordeando los 0 grados se recomienda el uso de los gorros o cintillos térmicos, guantes, para proteger la cabeza y oídos, y las manos del frío. Las medias técnicas para correr, que repelen agua y sudor, cobran una mayor importancia durante el invierno ya que – al igual que la gorra y los guantes – protegerán a los pies del frío y así evitan que éste se filtre en el cuerpo. Existen medias técnicas más gruesas, y hasta térmicas (para países de 4 estaciones donde el invierno es muy crudo) que se usan en temperaturas extremas.
La correcta utilización de los zapatos – esto es, escoger el tipo apropiado según el terreno – es muy importante. Por ejemplo, los zapatos que se utilizan para terreno irregular (trail) tienen una suela que evitará resbalones y caídas peligrosas para el deportista. Por su parte, los zapatos para asfalto resbalarán más en terreno irregular y pueden causar lesiones importantes.

















