| Autor: | Miguel Angel Terán (Vicho) |
| Lugar: | Maratón de Chicago |
| Fecha: | Octubre de 2004 |
Hola Raulito:
Como comprenderás la sensación no es nada buena, todo el trabajo y esfuerzo que parece inútil y al final solamente queda un número frío que no admite justificaciones ni pretextos, porque al final el resultado es el que importa y no lo que uno diga o deje de decir o de contar de lo que vivió en ese infierno que dura 42 km o 3 horas 42 minutos y que solo pedía que termine pronto para NUNCA MÁS hacerlo.
Lo siento de veras porque antes que un entrenador te considero un amigo y duele defraudar a los amigos como duele defraudarse a uno mismo.
Hoy no quiero hablar de justificaciones ni buscar pretextos. Simplemente corrí una maratón en 3 horas 42 y cuando crucé la meta juré no volver por más.
Sin embargo, hoy que han pasado los días, como que las ganas vuelven y tal vez la necedad y obstinación , pero es puta distancia no me va a vencer, al menos no sin volver a intentarlo hasta el último, porque a pesar de todo aun siento que me apasiona correr, siempre fue mi pasión, siento que aun me enamora hacerlo, siempre fue así y siento la misma ilusión que cuando era nino (esta ni tiene la ene) que corría por los potreros. Sin embargo en mi intento no quisiera robar el tiempo de nadie y menos el tuyo, querido profe, que es tan valioso.
Asumo toda la responsabilidad de este mal resultado, tú no fallaste en nada, fui solo yo, es mi deber subsanarlo, no es mi deber, mi pasión... volver a intentarlo con fuerza, pero sin olvidar que antes que todo, correr es mi libertad y así debo sentirlo.
En fin profe, quería escribir estas líneas porque me he sentido deportivamente mal estos días, porque pensé que esta era la buena, pero no lo fue, pero también creo que no puedes flotar si no tocas fondo y creo que yo lo toqué.
No te quito más tu valioso tiempo, te deseo éxito, gracias por contar con tu amistad. Yo voy a seguir intentando, me apasionan las cosas cuando se ponen difíciles, porque luego disfrutas más del éxito, un poco es así en todas las cosas de mi vida y así aprendo a valorarlas más. Pueda que nunca más corra una maratón en un grandioso tiempo, pero cuenta que mientras tenga fuerzas y me apasione, lo seguiré intentando... y sentiría que no estoy solo si cuento con tu ayuda y del valioso grupo que tenemos.
Tu amigo
Miguel Angel (Vicho), desde el frío de Chicago que no se deja conquistar por mis piernas.
Por favor mi cariño y aprecio a todos los chicos y chicas del grupo, suerte a los neoyorquinos, que la fuerza los acompañe.
Un abrazo, con el mismo respecto de siempre, porque a pesar de todo aun me siento un corredor de vocación.
FIN
















