El día empezó muy temprano, me subí al tren a las 6 de la mañana hacía mucho frio para mi (entre 3 y 4 grados). 30 minutos de viaje y lleguè a mi destino. Tuve bastante tiempo para estirar pero pasé realmente tiritando hasta las 7h50 que finalmente crucé la línea de partida.
Al comienzo el corazón me latía rapidísimo llegué a 160 ppm sin haber corrido 500 m. Poco a poco me fui equilibrando en 140 ppm, pero el garmin se volvió loco porque en los tuneles pierde la señal. Los primeros 10km los hice muy bien segùn lo planificado entre 10 y 11 min por milla. Esto me funcionó muy bien porque era bien fàcil pronosticar cuando llegaba a la siguiente milla ya que el garmin estaba errado màs o menos con un km.
La carrera para mi tuvo 2 partes:
La primera hasta la milla 18, iba muy bien con el tiempo de 11 min la milla me aseguraba terminar en menos de las 5 horas que era mi meta. Disfrutè mucho la carrera, el escenario, la gente, la mùsica, etc. Me sentía fuerte y la pared no llegaba, estaba muy contento.
Cuando crucé la milla 18 empezó la segunda etapa, una vieja lesión que tengo en la inserción del mùsculo biceps en el hueso, a la altura de los gemelos me volvió a aparecer. Esto se da por falta de fuerza en los mùsculos, el año pasado me apareció en el km 16 en Cincinnati, este año apreció en el km 30. Esto quiere decir que estoy màs fuerte pero todavía no lo suficiente. El problema con esto es que da un dolor en toda la parte posterior de la pierna de la rodilla al talón y no se puede caminar.
Habían unas personas con camisetas verdes y unos buses amarillos atràs, ellos te ayudaban si querías retirarte y te llevaban a la meta. Lo consideré, porque no creía poder seguir 10 km màs así. Entonces paré unos minutos, estiré, fui al baño y me comì un gel. Empecé a correr de nuevo, me sentí mejor pero no por mucho tiempo. Ahí me acordé de alguno de los mensajes de apoyo de los maratonistas experimentados "el primer objetivo de la primera maratòn es terminarla"
La segunda parte de la carrera, los ultimos 10 km, fueron sinónimo de dolor. Para hacer la historia corta y no dramatizar, caminé y corrí, pero al final llegué. No era la meta que había imaginado, pero lleguè. Tenía rabia, no me daba cuenta de lo que había conseguido.
Minutos màs tarde encontré a mi hijo con los labios morados por el frío, sonrió y le puse la medalla. Yo era su héroe.
Creo que empecé mal este email, el día no tuvo nada de malo, estoy feliz.
Gracias a todos por el apoyo. Tengo todavía muchas más maratones dentro de mí.

















