Al contarle a nuestra companera Lili Solah sobre nuestros planes de participar en la maratón de Nueva York, me dijo que realmente era increíble y que era la graduación de las maratones y la verdad es que después de haber corrido en ella coincido plenamente y aquí les cuento por qué:
El viaje: Luego de madrugar el viernes 31 a las 4 de la manana (como para otra larga) estuvimos puntuales en el aeropuerto dispuestos a iniciar nuestra aventura de la segunda maratón . Mal dormidos, cansados, pero llenos de expectativa y emocionados por lo que estaba por venir y para ser sinceros un poco nerviosos por saber que no habíamos completado el entrenamiento cabalmente como Raulito nos había indicado sino a saltos y a brincos. Pero en fin ya era muy tarde para arrepentimientos. Llegamos a Nueva York con un atardecer espectacular y disfrutando de una vista área increíble de la ciudad con sus colores de otono en pleno esplendor. Para mi es la segunda vez en NY, para Marcelo (mi marido para los que no lo conocen) la tercera sin embargo no deja de emocionarnos el perfil de la ciudad y todo lo que significa. Llegamos al hotel luego de seguir las precisas indicaciones de nuestro companero Pato Sancho, que fueron muy útiles. Lo único malo fue que nos tocó cargar las maletas los dos pisos de la estación del metro ya para llegar al hotel, porque justo en esta estación no había ascensor. En fin no todo puede salir a pedir de boca, en todo caso el consejo para los próximos que vayan a NY es que lleven sólo una maleta y mejor una mochila en vez de maleta de mano. Nosotros con 2 maletas de mano y una grande estuvimos un poco complicados. Cuando llegamos al hotel llamamos a Margarita Balseca para ver si salíamos a comer juntos con el grupo, pero al parecer ya habían comido y todos estaban bastante cansados de haber ido a la feria y del viaje del dia anterior. Salimos solos a buscar que comer y les cuento que por todo lado habían fiestas y disfrazados porque dió la casualidad que era viernes 31 dia de brujas y toda la gente estaba celebrando Halloween . Se sentía un ambiente muy particular y divertido con ninos por todos lado pidiendo treat or trick. Terminamos comiendo pasta en un restaurant italiano cerca del hotel y tuvimos el gusto de que nos atienda un salonero cuencano que al enterarse que veniamos por la maratón llamó a su jefe, un griego muy simpático que en sus tiempo mozos había corrido la maratón de Atenas en 3h 15. }
La madrugada: Nos levantamos a las 3 de la manana y luego de alistarnos con vaselina, aceites, cinturones, pedialytes, etc,etc, bajamos a desayunar a las 3 y media y con el único que nos encontramos es con
Oswaldo Campuzano. El resto de gente comienza a llegar más tarde pero muchos no desayunan porque no pueden comer nada a esa hora del día. A las 4 y 15 está todo el grupo listo en el lobby del hotel esperando al voluntario que nos va a llevar hasta el ferry. Pocos minutos más tarde aparecen dos chicos que nos llevan en metro hasta la estación del ferry . Al salir del metro para tomar el ferry nos golpea un viento helado y todo el mundo se queja del frio. A las 5 y media en punto sale el ferry que nos lleva a Staten Island . Vemos un precioso amanecer con la estatua de la libertad como fondo. Todos estamos de buen humor y muy orgullosos de representar al Ecuador.
La torre de Babel: Llegamos al Village luego de un corto viaje en bus por Staaten Island. Al llegar al campamento el grupo se tiene que separar porque a cada uno le toca diferente color y diferente hora de partida (hay colores azul, verde y anaranjado y 6 corrales en cada grupo). Nos abrazamos y nos deseamos suerte y cada uno sigue su color. Margarita Balseca, Oswaldo Campuzano, Marcelo y yo somos anaranjados así que nos enrumbamos hacia nuestro campamento. En el camino se oyen todos los idiomas posibles, la gente es amable y todos sentimos lo mismo: frio, miedo, emoción y para esa hora también hambre.
Sobrevivir al frío: Marcelo y Margarita se quedan haciendo cola para conseguir café y Oswaldo y yo nos ponemos a buscar un lugar donde poder guarecernos del frio. Hay una carpa gigante en el campamento anaranjado pero para cuando llegamos ya está abarrotada de gente. Conseguimos una esquinita afuera de la carpa y nos instalamos con nuestros tereques. Gracias a Dios Margarita y Oswaldo han traido varias colchas, 3 de lana y 2 de aluminio. De no haber sido por ellos hubieramos muerto de hipotermia. Yo había llevado naipes para jugar 40, pero ilusa yo con ese frio no podíamos sacar ni medio dedo fuera de la colcha, así que el 40 quedó para la historia. Estabamos los 4 abrazados y acostados uno al lado del otro pero a pesar de eso tiritabamos todo el tiempo y sentíamos que el viento helado nos calaba los huesos a pesar de estar envueltos en las colchas y con gorros de lana y guantes puestos. Llegado el momento Oswaldo se levantó y se fue a caminar porque decía que al menos moviendose no sentía tanto frío el resto nos quedamos ya que teníamos miedo de perder mucha energía si nos movíamos mucho. Alguna vez dormimos con Marcelo en el refugio del Chimborazo y les prometo que aquí hacía más frio. Lo mismo decía Margarita del Cotopaxi. Lo bueno es que estabamos en un sitio estratégico al frente de los banos, así que por lo menos no tenemos que hacer cola para ir al bano. Al final tengo que ir 6 veces antes de la partida. El frio es el mejor diurético, sobre todo luego de 4 horas de espera a la intemperie!
La partida: Luego de dejar las fundas con nuestras cosas en los camiones asignados por números para esto, nos dirijimos hacia los corrales, como ya es la última ola, la gente está bastante impaciente y comenzamos a notar un poco de desorden. Oswaldo salió antes porque le tocaba la segunda ola que arrancaba a las 10 de la manana y a pesar de que estuvo 20 minutos antes se atrasó a su partida por la cantidad de gente que había. Decidimos encaminarnos los 3 restantes hacia el corral E que es el nuestro, para poder correr juntos ( a Margarita le tocaba el B). En el camino ya nadie revisa nada y cuando pasamos por el corral vemos que ya está lleno, así que seguimos avanzando por la calle hacia la partida. La verdad es que es todo un pueblo el que camina y estamos bastante apretados. En buena hora decidimos hacer el estiramiento antes de salir hacia el corral porque de lo contrario hubiera sido imposible por la falta de espacio. Oímos el canonazo a las 10 y veinte en punto, pero tenemos que caminar como 20 minutos más hasta llegar a la linea de partida. Salimos trotando despacito ya que hay muchísima gente y estamos muy apretados, más o menos como la Quito Ultimas Noticias, así que hay que tener cuidado para no tropezar.
Entrando en calor: Apenas partimos nos toca cruzar el puente Verrazano hay mucho viento pero el espectáculo es increíble. Se me vuela la gorra de lana y tengo que correr con una mano sosteniendo la otra gorra de ruta 42 para que no se vuele también esta. Margarita ya ha tirado su primera chompa, yo todavía sigo corriendo con chompa y dos camisetas porque no logro entrar todavía en calor. Cuando pasamos el puente ya tengo las manos calientes asi que fuera guantes. El puente y luego el resto de la ruta se va llenando de las prendas que van descartando los corredores, hay que ver bien donde se pisa para no enredarse.
Sintiéndose bien y viéndose bien ( Feeling good and looking good): Ya estamos en el kilómetro 10, a estas alturas ya no hemos desprendido de chompas, guantes y camisetas, así que los 3 estamos uniformados con la camiseta del grupo que dice Ecuador. Todo el mundo en la calle nos grita: vamos Ecuador, adelante Ecuador, looking good Ecuador, si se puede, etc, etc, . Es muy estimulante correr con semejante barra, sobre todo los ninos son los que mas gritan y nos dan sus manos para desearnos suerte(give me five). Margarita es nuestra pacer y vamos los 3 muy contentos, disfrutando plenamente el momento y pasando a mucha gente. Hay bandas de música cada 2 cuadras y tocan de todo: pop, rock, heavy metal, etc. Lo más emocionante es pasar por una iglesia en Brookling donde todos estaban afuera cantando y bailando a ritmo de gospel. Nos contagiamos del ritmo y todos aplaudimos al compás de la música.
Parada técnica: En el kilómetro 22 Marcelo y yo hacemos una parada técnica en el puesto de la cruz roja para ponernos vaselina y además para usar los banos. Después de aplicarme vaselina en la naríz me siento mucho mejor, ya que me dolía y estaba a punto de sangrar por el aire frio. Margarita se adelanta y ya no la volvemos a ver.
La ampolla: Inmediatamente después de la parada nos toca reiniciar la carrera con el tercer puente. Al comenzar con la subida siento una ampolla bastante grande en la base del dedo gordo del pie derecho que comienza a hacerme ver estrellas. Disminuyo el ritmo y trato de decirle a Marcelo que tengo un ampolla, pero ya está bastante lejos y no me oye. Luego de cruzar el puente se me pierde de vista, que pena lo extrano pero al mismo tiempo me alegro por él porque sé que va a hacer un muy buen tiempo. Decido concentrarme en ignorar el dolor, pero esto repercute en el paso de los 10 kilómetros siguientes. Chequeo la banda que me dió Raulito y alrededor del kilometro 30 veo que llevo 5 minutos sobre el tiempo que tengo que hacer para llegar en las planificadas 4 horas 10. Esto me alegra porque creía que estaba mucho más retrasada en el tiempo y que estaba corriendo lentísimo. Así que cobro ánimo y pienso que todavía puedo llegar antes de los 4.13 de mi primera maratón.
Otro Puente: Llego al quinto puente muy cansada y contrariada porque se suponía que eran sólo 4 puentes, pero claro me doy cuenta que no estaba bien informada así que trato de apretar el paso y seguir en la lucha. Un poco más allá oigo a Mauricio Mata que me grita y me dá ánimo diciendo que ya falta poco. Es de lo más reconfortante ver a un amigo y esto me dá nuevos brios para seguir corriendo.
Central Park:Viéndose bien y sintiéndose pésimo: Ya estoy llegando a Central Park, me acuerdo de Raulito que me había dicho que guarde energía al llegar al parque porque a esa altura todavía faltaba bastante para terminar y además hay una pequena subida. Me siento muy cansada en la cuesta. La gente me grita looking good Ecuador, trato de sonreir pero creo que lo que me sale es una mueca, la verdad es que me siento agotada y con los muslos a punto de acalambrarse. Siento mucho dolor pero decido estirar el paso y pienso que ya es el último esfuerzo. Había ofrecido esta carrera a dos amigas que están pasando por una situación muy dura, así que al acordarme de ellas siento que mi dolor es insignificante. Además que there is no gain without pain! ( No hay ganancia sin esfuerzo).
La llegada: Al faltar sólo 2 millas oigo a alguien del público que me grita: Dale Gaby, tu puedes, ya se acaba, remata. Regreso a ver y me saluda, no se si estoy alucinando pero creo que es el papá de unas pacientes que también iba a correr la maratón. En todo caso saludo y siento una nueva dosis de adrenalina. A medida que se acerca la meta la gente grita cada vez más fuerte: go, go , go, you are almost there. Estoy prácticamente acalambrada, pero veo la senal que dice 800 yardas, luego 300 y logro rematar pensando en mis tres hijos. Cruzo la meta y no puedo creer que por fin se acabo. Veo el reloj que marca 4,23 y algo más, me siento muy contenta y doy gracias a Dios por haberme permitido terminar la carrera. Enseguida nos dan la medalla y nos toman la foto del recuerdo. La gente camina muy, muy lento no tanto por el cansancio sino porque estamos atorados en un callejón estrecho. Nos dan una funda en el camino con algo de líquido, una manzana y un bagel. Nadie come ni bebe, todos estamos agotados, y congelados a pesar de la manta térmica que nos han puesto, lo único que queremos es salir del parque. No nos dejan salir del callejón sino que nos enfilan hacia los buses a recoger nuestras fundas. Llego a mi bus y me da un vuelco el corazón cuando el senor me entrega mi funda amarrada a la de Marcelo, no puedo creer que él todavía no haya llegado. Sólo se me cruzan malos pensamientos por la cabeza, ruego a Dios de que no le haya pasado nada y siento cargo de consciencia por haber sido la promotora de participar en la maratón. Me acuerdo de Eduardo Naranjo que le había dicho que era mucho esfuerzo entrenar así a saltos y a brincos con tanto viaje de por medio y que el pensaba que era mejor que no corra. Pienso en que tenía mucha razón. Ingreso a la carpa de la cruz roja y lo primero que veo es a un senor acostado en una camilla, tapado con una manta y con los mismos zapatos de Marcelo. Me acerco y me regresa el alma al cuerpo al comprobar que era otra persona. Definitivamente Marcelo no está en esa carpa, pero había muchas carpas a lo largo de todo el recorrido. No se que hacer, me siento desconsolada y angustiada, no me encuentro con ninguno de lo companeros de ruta. Habíamos quedado en encontrarnos en la letra E, pero este año han cambiado el órden y no hay letras sino números. No sé el número de nadie sólo el de Marcelo, así que decido hacer caso a los altavoces que dicen que nos reunamos con nuestros familiares y amigos en el número con el que corrimos. Me dirigo hacía el número y por fín lo veo a Marcelo parado solito en su número, le grito pero no me oye y veo que ya esta emprendiendo la retirada, grito más fuerte y por fín me regresa a ver. No se imaginan la alegría y felicidad de encontrarlo de nuevo. Claro que el pobre estaba congelado esperándome y casi se muere pero de hipotermia, porque yo tenía su funda con la ropa. Cómo iba a saber yo que tuvo que parar por un calambre y estuvo casi 10 minutos siendo atendido hasta que se recuperó y reinició la carrera, por esto el desfase. Ahora se porque el Slogan de la maratón de Nueva York es: What does it takes? Qué es lo que se necesita? Realmente dejar todo en la carrera o dar todo de ti. Por esto es que coincido plenamente con Lili al calificar a esta maratón como la graduación. Sólo he corrido 2 maratones pero al comparar mi maratón pasada en Annecy con esta de Nueva York, siento que la otra fue mucho más fácil (un juego de ninos!). En todo caso la experiencia es inolvidable, única y siento que todos cumplimos con el reto y pudimos graduarnos en Nueva York!
Datos de Nueva York 2008: participantes alrededor de 39.000, estiman dos millones de espectadores en las calles, corredores de 100 nacionalidades distintas y de todos los estados de Estados Unidos, 3 grados de temperatura. Lamentablemente fallecieron dos personas después de llegar.
Gabriela Saa Jaramillo

















